Un, dos, tres.
Insufla, expulsa
como un miura
ensartado de banderillas.
Te tiemblan las manos
y los codos
y la ira sigue
agarrada a tu intestino
como una tenia larga
húmeda y voraz.
Insufla,expulsa.
Un, dos, tres.
Sigues temblando
y odias y maldices
y en las nubes ves
cráneos dibujados
y expulsas aire
mezclado con humo
y respiras oxígeno
y escribes versos amargos
para soltar la brea
de tus venas.
Uno, dos, tres.
Sería más fácil
pegarle fuego
a tu sonrisa
que seguir manteniendo
la respiración
en mi garganta
henchida de rabia.
Mi corazón
va a terminar saliendo
de las costillas.
Romperá los huesos
y la ira saldrá
por el boquete
de carne y tuétano
mientras yo
sigo intentando
controlar la respiración
por no darle una patada
a una piedra
y romper añicos,
definitivamente,
el cristal que protege
la varita que usas
cuando quieres devorarme
y me devoras.





















