jueves, 26 de julio de 2007

Cuernos, cuernos, cuernos...Siempre tan modernos.

Pese a lo que pueda parecer el día a día en el trabajo, las conversaciones de oficina son, a veces, de lo más jugosas.

Esta mañana en pleno debate cotilla entre compañeros hablábamos de infidelidades conyugales y de si contar o no al cornudo que su pareja le es infiel.

Había opiniones para todos los gustos.

La mía, como buena rebotada harta de ir salvando vidas y de volver a casa con dos tortas era, como diría Pérez-Reverte, la de que cada perro se lama su pija.

Otro compañero decía que no, que él iría inmediatamente al amigo a contarle la traición para que dejara de estar engañado.

¿Qué hacer? No es fácil, la verdad.

En dos ocasiones he intentado quitar la venda al engañado (engañada más concretamente) y me he llevado tal guantazo emocional por entrometida que me dije: una y no más, San Román.

Todo esto ha venido por una historieta con todos los ingredientes de leyenda urbana, pero que a una le gusta creerse, por lo morbosa, por lo canalla y por lo vengadora.

Os cuento, cotillas míos:

Resulta que me han dicho, que en una iglesia importante de aquí de mi tierra, una pareja la mar de mona y de arreglada se disponía a casarse Dios, cura e invitados mediante.

Estaba el sacerdote diciendo las palabrejas mágicas, de si tú, fulanita, prometes serle fiel, patatín y patatán, y la novia contestó, como está mandado, que sí.

Llega el turno del novio y le sueltan el mismo discursito. Y el muchacho responde con un rotundo no.

Imaginen las caras de pasmo de los allí congregados. Por lo visto, el cura, estupefacto, le preguntó al muchacho la razón de tamaña respuesta, y el tío le salta: porque mi novia lleva no sé cuánto tiempo poniéndome los cuernos con ése (señalando a un señor cerca de ellos) que es su jefe.

Me han contado que hubo algún desmayo.

Después de aquello el novio se llevó al convite a sus invitados para celebrarlo.

Y colorín colorado...

Si todos fueran como él...! ¿Pero cuántos y cuántas prefieren seguir con la venda?

Por si acaso, no seré yo quien vuelva a quitar ninguna.

5 comentarios:

Labegue dijo...

Jamía, si las que no lo podemos evitar, no lo podemos evitar. Yo, siempre que he intentado no meter baza en algún asunto, he fracasado, y es que si algo es injusto es injusto y una ni puede ni quiere callarse, aunque luego mi culo también arda, como el del lobo de los tres cerditos, cuando se lanza por la chimenea.

Justo dijo...

Pero qué pasada!! recomiendo escuchar en este momento 'Mentiras Piadosas' de J. Sabina...

Besicos

Justo

Pedro Ojeda Escudero dijo...

leyenda urbana o no, es para apuntarse la idea...

Manker dijo...

Más allá de meterse o no en las cosas de los demás (yo casi abogo por no hacerlo)me quedo con la sangre fría y genialidad de ese novio riojano. Todo clase y todo gloria, por los siglos de los siglos, AMEN.

Óscar Garrido García dijo...

Joder Sonia, que me he enterado por un amigo (en realidad es una suposición muy decente) que soy la intraintrahistoria y yo sin enterarme, vamos que aún no me he recuperado del susto, jamía, no te digo más. Me pregunto si los oficinistas tendrán intrahistoria, yo creo que todas las personas tienen su historia e incluso su intrahistoria y tal, podría inventarse o investigarse la intrahistoria de los oficinistas de La Rioja en el siglo XX al igual que se estudia la instrahistoria de por ejemplo la bohemia madrileña, aunque bueno eso es otra cosa y estoy mezclando churras con merinas. En el futuro seremos la instrahistoria de la literatura riojana, con porrón y todo, qué orgastrón, pues yo opino que las secretukis (perdón por el machismo lacerante) tiene que guardar los secretos pues han de hacer honor a su nombre, las secretukis guardan muchos secretos y eso es lo más, es de divertido, ya te digo, tres puntos colega que lo he leído en el cosmopolitan.

Bueno, tras este introito, divertimento y ejercicio de estilo a vuela pluma voy a hablar en serio. Como casi todo en la vida, pues la vida es compleja, se tarta de un asunto de gran complejidad en el que han de analizarse diversas variables.

La respuesta que buscas es ésta: como casi siempre y en casi todo no hay una única respuesta válida para todos los casos. Cada caso es un mundo y cada persona en función de su forma de ser, valor, experiencias previas, edad, etc. te dará una respuesta u otra y en mi opinión prácticamente todas son igual de válidas y respetables. Cada caso es diferente y en cada caso, dejando al margen todo lo anterior, es “aconsejable” o bien el silencio o bien la palabra y siempre, siempre, siempre, la máxima prudencia pues están en juego cosas importantes en la vida de otras personas.
En primer lugar está la cuestión de la veracidad de la información, ha de saberse si es una información fiable, si es de primera mano, lo mejor (para esto de la veracidad no para pasarlo bien por supuesto) es ser testigo directo, espectador, vamos “in fraganti” o como se escriba
En segundo lugar y en realidad de forma previa a lo anterior hemos/ has de saber el tipo de relación que tiene esa pareja, si se trata de una pareja abierta, liberal, etc. Más que nada para no hacer el ridículo o que te llamen la atención por meterte en vidas ajenas. Creo que a pesar de la venda del amor (como sabes muchas veces llevamos una venda en los ojos, el amor nos hace creer que es verdad aquello que necesitamos creer como cierto para tener la ilusión de una seguridad emocional, vamos que necesitamos creer que a medio y largo plazo tenemos cubiertas las necesidades emocionales y afectivas, que tenemos el futuro en ese plano y/o sentido asegurado y no vamos a estar solitos, tristes y apenados, snifs, vamos, que necesitamos creer que nos quieren y que no nos engañan e incluso que el otro es como queremos que sea no como en verdad es y hay signos, siempre hay signos, hay que atreverse a interpretarlos) el instinto y la intuición en muchas ocasiones hacen ver lo que cada uno tiene en su casa o al lado, vamos, que si llevas un tiempo con una persona en muchas ocasiones no te pilla de sorpresa y entonces no sé hasta que punto es necesario un aviso, vamos que en este caso es mejor el silencio al menos en mi opinión. Ya sé que no es lo mismo saber que intuir pero bueno, lo de la notita anónima no siempre acaba todo lo bien que uno desea... O igual si es necesario para dar un empujoncito, el de la tele claro, desencadenar los acontecimientos y acabar con el sufrimiento, la humillación, indignidad, etc., etc., etc. Soy un cobarde, impostor de la pradera.
En tercer lugar hay que conocer y evaluar el grado de implicación emocional que nos/te une a la victima, el engañado/a, lo que te importa esa persona, más allá de que todos merecemos dignidad y respeto.
En cuarto lugar es preferible, para poder tomar una decisión firme y con todas sus consecuencias incluso personales, conocer la secuencia de acontecimientos, el orden en el que han ido sucediendo las cosas y para eso hay que tener una relación estrecha con al menos una de las dos partes.
Como consejo (para mí no tengo) te diré algo que puede ir bien, si se ha llegado a un punto de no retorno y tus palabras no van arreglar las cosas creo que es preferible el silencio, más aún si puede causarse un daño irreparable, a nadie le gusta ser correo de malas noticias, hace falta mucho valor y mucha bondad, mucho amor y mucha generosidad y amistad para arriesgarse a eso, a que te salga rebotado todo y te comas un fuego que no es tuyo.
Desde hace unos cuantos años pienso que es sabio hacer de la necesidad virtud. Si algo es necesario se hace y punto aunque duela. Necesario para uno mismo porque no somos de acero o necesario para evitar el incremento del dolor de otros. Hay que ser valiente. Si estimas necesario contarlo has de hacerlo, por ejemplo puede ser necesario porque quieres mucho a es apersona y ves que esa persona está muy ciega, se cree que tiene un matrimonio feliz, la pareja ideal o la relación perfecta, entonces llega un punto en que no puedes aguantarte más, eso es un poco hacer de la debilidad virtud, pero la necesidad (necesidad de contarlo) también es debilidad y el hombre es débil por naturaleza precisamente porque tiene necesidades. Pero si desde fuera ves que la relación ya está deteriorada y lo que sabes es un jalón más o no tienes confianza con esa persona no lo tienes en absoluto claro, tal vez sea mejor el silencio.
Bueno, espero que estas paridas y chorradas que he colgado paquí sirvan algún día a alguien de algo, por lo menos pa’ darse cuenta que lo de tomar una decisión de estas está chungo y que hay pros y contras en casi todo y desde luego en este caso, que si la conciencia paquí, que si la conciencia pallá... Me voy a leer al Gamoneda, a veces leyendo poesía se reafirman las respuestas. Mola.

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