jueves, 5 de julio de 2007

Pobreza Cero

Mañana, a las ocho de la tarde, partirá de la Glorieta del Doctor Zubía de Logroño una manifestación de la Alianza española contra la pobreza que terminará en el Paseo del Espolón.

He tenido el enorme placer de ser invitada para hacer la lectura final y quiero compartirla con vosotros.





http://www.pobrezacero.org/





A veces, mirando el mundo, uno se ve reflejado en un tremendo espejo de ojos gemelos que podrían ser los suyos.
A veces, andando el mundo, uno descubre lo casual de su vida, lo azaroso y lo leve.
Estar aquí o estar allí es sólo fruto de la fortuna o de la química.
Uno nunca dejaría el salón de su casa impoluto mientras ve como arde la cocina.
Sin embargo, a veces, miramos las llamas de las cocinas del mundo con un pasmo hipnótico mientras dormitamos en nuestros salones impolutos.
Esto es lo que yo encontré dando un breve paseo.
Aún hay cocinas que siguen ardiendo.

República Dominicana
El 28 de diciembre
Miguelito Poco Precio
ofrecía medio coco recién cortado
a la gorda trenzadora negra
de manos ásperas y agotadas
por el pelo fino y bien cortado
de las blancas.
Sus hijos se rebozaban en el barro
de la playa de El Cortecito, R.D.,
mientras un pescador cojo
los observaba con media sonrisa
a las nueve de la noche,
cuando cerraban el puesto
abigarrado de cuadros taínos
y de anillos de coral.
Los extranjeros celebraban a lo lejos
su exótica Navidad caribeña
mientras yo sentía envidia de Miguel,
de la gorda, del marinero cojo
y del viejo guardián de la playa
con el que mi hermana y yo
fumábamos un Nacional
que se consumía entre los dedos
como el sol sobre el horizonte.
No una envidia pretenciosa y fácil
de la que queda bien hablar en el regreso.
Ni una envidia del que volverá
a su sillón, a su cine
y a sus horarios anodinos y estúpidos.
No es la envidia del iluso
que ve en el pobre un ermitaño,
sino la envidia del lamento
del que tiene y compra y sigue deseando,
y se rodea y se envuelve
de más y más mierdas de diseño
que nos esconden del barro,
del medio coco, de la sonrisa,
del cigarro de la tarde,
de nuestros amigos, del sol
y de nosotros mismos.

Bruselas
En el Barrio de Saint-Gilles
de Bruselas
las carnicerías tienen jamones
de Jabugo
y banderas rojigualdas
teñidas de nostalgia.

Los locutorios
anuncian llamadas
a Lisboa y a Madrid
por un módico precio
en tarifa nocturna.

En el mercado de los domingos
huele a aceitunas con cebolla
y a vinagreta
y el español se mezcla
con el italiano,
el portugués
y el árabe
como un sabroso
salteado de palabras
picante y melancólico.

En la calle Padre Marín
de Logroño
las carnicerías tienen
cilindros de carne
de cordero
y banderas rojas
con lunas partidas.

Los locutorios
anuncian llamadas
a Islamabad o a Bogotá
por un módico precio
al caer la tarde.

Los domingos
los Pakistaníes
juegan al críquet
en el patio del colegio,
los negros se reúnen
en la plaza de San José
a tomar el sol bajo los árboles
y los hispanos,
en el parque cercano
al cementerio municipal
como un especiado y exótico
majar de nómadas
que busca,
cada día,
su lugar
en el mundo.


Chiapas

Puede que devasten nuestros campos
y nos dejen sin cosecha.
Puede que quemen nuestras casas
y nos quedemos sin cobijo.
Puede que nos roben nuestros dioses
y nos impongan los suyos.
Puede que nos expolien la tierra,
¡como si la tierra fuera de alguien!
Puede que nos prohíban hablar,
creyendo que en silencio no pensamos.
Puede que violen a las mujeres,
torturen a los hombres,
o dejen huérfanos a nuestros hijos
pero mientras uno de nosotros siga en pie
nunca podrán confinar nuestras ideas,
ni maniatar nuestros pinceles,
ni aniquilar nuestros versos,
ni enmudecer nuestras canciones
porque aún no ha nacido el carcelero
que meta entre rejas la esperanza.

8 comentarios:

Labegue dijo...

Qué honor poder hacer la lectura final. Suerte!!! que no te traicionen los nervios. Seguro que lo harás genial, no olvides darle el tono de remover conciencias.
Un besazo.

guevofrito dijo...

me gustan tus textos y los kebab. las ong son muy higienicas, los jefazos de gobiernos y multinacionales se lavan las manos y mucha gene limpia su conciencia. luego estan los que se lo creen y se sienten utiles y altruistas. yo no creo que sirvan para mucho. entre que 1 niño africano se muera de hambre cada 10,3 segundos a que la palme cada 9,8...por decir algo...o conseguir "reducir a la mitad la proporción de personas que pasan hambre en el mundo o sobreviven con menos de un dólar diario sólo se cumplirán en un 50% si se mantiene el ritmo actual" con una manifa o actos asi...o creer que por salir a la calle muchos a decir a bush que pare sus tontas guerras este entrara en razon... para mi es ciencia ficcion.
a parte que no vamos a estar de acuerdo en todo. aupa logroñes

Sonia dijo...

Lo peor es que tal vez lleves razón pero no seré yo quien te la dé.
Aúpa!

Labegue dijo...

guevofrito, tengo que discrepar, mientras quede una brizna de ilusión por cambiar las cosas en una sóla persona de esa manifestación o de la ong de turno, mientras 1 sola persona, crea en lo que hace, merecerá la pena, aunque no solucione mucho, si dirá mucho de la condición humana. No se si me explico.

guevofrito dijo...

con 14 años creia en eso de "otro mundo es posible". ahora no. ojala no tenga razon y vuesto idealismo se imponga a mi nihilismo.
a nivel individual puedo dar ropa o comida que me sobre a quien no la tiene. pero a nivel colectivo no creo mucho en estas historias. en la misma glorieta donde mañana sonia echara el cierre he visto muchas veces tenderetes por la independencia del sahara y un saharaui sigue siendo un "nowhere man". tengo una prima que lleva toda la vida en ong´s y trabajos sociales.toda la vida luchando contra el racismo y cada dia hay mas racistas. tampoco fui a ninguna manifa contra la guerra de irak xq a bush o ansar se la repampimflamos. no lo digo con orgullo, pero weno, asi esta el patio. boas noites

Justo dijo...

Seguro que saliendo de tú boca, llegas a la gente...

Besico

Anónimo dijo...

Suerte con la lectura.

Un beso.

David Grau

Chufowski dijo...

para saber en qué consiste el funcionamiento del FMI, es interesante leerse el libro de Stiglitz el Malestar en la globalización, para ver como estos organismos en lugar de ayudar las más de las veces los arruinan de por vida. Es interesante otro de Sartori dedicado a la sobrepoblación y como este es el principal problema de los países en vía de desarrollo. La batukada estuvo bien. Los tambores sonaban de cine. Más que manifestaciones ayudaría mucho más una Iglesia responsable que es prefirible recomendar el uso del condón que abocar a millones de personas a una muerte segura.

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