jueves, 12 de julio de 2007

...Tiene un tesoro

El verano llega tímido.
Julio avanza con chaqueta en las terrazas de la tarde.
Algunos antiguos amigos a los que deseo volver a ver con los que me alimentaré de recuerdos, de comida china y de algo de sangría.
Primero no sabremos de qué hablar.
Casi dolerá mirarse a los ojos por miedo a descubrir los arañazos que ocultamos cuando decimos que todo nos va perfecto.
Después de un rato y de un par de vasos, alguna mano se posará en un hombro, o en un brazo para compartir las carcajadas, y los gestos se volverán más graves preparando el terreno para las confidencias.
Hablaremos de los viejos tiempos, de las decisiones que tomamos entonces, de los caminos equivocados y de los buenos.
De lo que nos ha traído hasta aquí.
Y, aunque tarde, siempre hay un hueco en la agenda donde ellos caben sin excusas,
un sitio en su sofá para ti con la cerveza que aún saben que te gusta,
una mirada cómplice, de cómo pasa el tiempo, de deberíamos vernos más, de qué mayores nos estamos haciendo.
Una despedida con un hay que repetirlo, con un somos un desastre, que no vuelvan a pasar seis meses.
Y todos sabemos que pasarán sin evitarlo y que no nos veremos en mucho tiempo y que cada uno seguirá con lo suyo, con sus días buenos, con sus días sosos y con los días de lloros sin que nadie nos vea.
Pero no importa.
Siempre habrá una excusa que volverá a juntarnos.
Siempre habrá un chino en el barrio con sangría barata y verduras refritas que ayudará a que vuelvan la nostalgia, los recuerdos, las carcajadas y el hombro donde apoyar una vida que va pesando.
Siempre nos quedan los amigos.

8 comentarios:

Luisa dijo...

Qué gusto comprobar que aunque no somos lo que fuimos... nos mantenemos fieles a lo esencial de lo que somos desde siempre.

Al final, nos definimos por lo que vemos en el reflejo que el otro nos devuelve.

Y ¿sabéis una cosa? Cada vez me gusta más mirarme en Sonia.

Y, esta vez sí, no volverán a pasar seis meses.

Mil gracias por una noche de carcajadas desde las tripas, de recuerdos compartidos, de proyectos y de calorcito en el alma... Que te quiero mucho, mucho, mucho, Sonia!!

Justo dijo...

Qué bonito lo cuentas Sonia... y cómo se nos repite esa situación una y otra vez sin 'poder' evitarlo, eh?

Un beso

Labegue dijo...

Yo cada vez lo espacio más. Juntarnos todos...., 1 vez al año, y cada vez hay que volver antes a casa, que hay niños. ¿Por qué será que vivimos tan estresados? Yo recuerdo cuando era cria que íbamos los domingos al campo a hacer costillas cada 15 días. Mis padres no renunciaban a sus amigos. Nos juntábamos allí la tira de críos y lo pasábamos en grande. Ahora parece que no nos atrevemos a hacer nada con ellos. Que tener hijos supone encerrarte en casa y no ver a nadie, no vaya a ser que les cambies su rutina, su hora de comer, dormir, o cagar. Pues yo me niego joder!!!
Anda que, he hecho un post como comentario de tu post.

Gracias por los abrazos de oso.
Menuda semana de llorar...
Ana

guevofrito dijo...

lo has explicado muy bien. pero 6meses sin ver a un colega se me hace excesivo. serrat tb lo explico muy bien a su manera.

Decir amigo
es decir juegos,
escuela, calle y niñez.
Gorriones presos
de un mismo viento
tras un olor de mujer.

Decir amigo
es decir vino,
guitarra, trago y canción
furcias y broncas.
Y en Los Tres Pinos
una novia pa' los dos.

Decir amigo
me trae del barrio
luz de domingo
y deja en los labios
gusto a mistela
y a natillas con canela.

Decir amigo
es decir aula,
laboratorio y bedel.
Billar y cine.
Siesta en Las Ramblas
y alemanas al clavel.

Decir amigo
es decir tienda,
botas, charnaque y fusil.
Y los domingos,
a pelear hembras
entre Salou y Cambrils.

Decir amigo
no se hace extraño
cuando se tiene
sed de veinte años
y pocas "pelas".
Y el alma sin mediasuelas.

Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos.

Decir amigo
se me figura que
decir amigo
es decir ternura.
Dios y mi canto
saben a quien nombro tanto.

litros dijo...

Tercero en concordia.
Como alegra este tipo de reuniones. Gracias por una preciosa noche de revival. Muchos besos.

José Luis dijo...

Sonia, aunque te leo el blog en secreto, no había desembarcado todavía en él.

Déjame que lo haga colando a Biedma a propósito del tema.

Sigue -seguid- así. Un abrazo. JL


Jaime Gil de Biedma: Amistad a lo largo

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.


Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban las noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.


Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
--esas que ya no dicen cosas--,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.


Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos a los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.


Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Sonia dijo...

Sois todos unas joyas.
Muchísimas gracias por vuestros comentarios!

Óscar Garrido García dijo...

Ya sabía que eres muy grande, se ve a la legua, pero ¿tanto?

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