martes, 9 de octubre de 2007

Cuando uno contempla el mundo desde el asiento de un avión puede optar por elegir diferentes formas de comprender lo que tiene ante los ojos.

Puede abrir la mano mirando por la ventanilla y creer que los paisajes y las gentes que hay debajo le caben en la palma, o entre el pulgar y el índice, y que sólo su misericordia infinita puede librarles de verse aplastados entre sus yemas.

O puede optar también por hacer un esfuerzo y percatarse de lo insignificante de los mapas políticos, de lo absurdo de las fronteras y de lo minúsculos e idénticos que resultan los problemas cotidianos de cualquier lugar cambiando la perspectiva.

Yo ya he volado un poco y he vivido un ratito pero ahora siento que necesito tiempo para contemplar las líneas blancas de los aviones desde el suelo.

Será el otoño…

1 comentario:

guevofrito dijo...

yo he volado menos de lo que me gustaria y sigo soñando con un vuelo directo sin escalas entre agoncillo y el jfk de niu york city. voooolaare uho uhooooo.....

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...