jueves, 30 de agosto de 2007

LINARES, 1947-2007

A Joaquín Sabina

Manolete brindó al cielo
la corrida aquel agosto.
Espera templado al miura
entre una nube de polvo.
Después teñía la plaza
de rosa palo, de oro
bañado de un rojo muerte
que le cerraba los ojos.

José Tomás te brindaba
la tarde para ti solo.
Poeta que se derrama
en todos sus versos roncos.
Querían rodarte lágrimas
y te tapabas el rostro.

Linares volvió a mancharse
de azul purísima y oro
envuelta de rojo sangre
y de azabache de toro.
Enmudecían las bocas
con un silencio de plomo.

En la sierra de Baeza
se heló la tierra en agosto.
El aire lleva presagios
de otros tiempos remotos.
Graznaban los cuervos muertos
y relinchaban los potros.
El espíritu de Islero
iba secando los pozos.

El murmullo de la plaza
tenía ruegos y lloros
y gargantas encogidas
rezaban a San Antonio.

Feliz Fortuna que lidia
un combate doloroso
con una Muerte altanera
que huye entre los escombros.

Una corbata en el muslo
cierra el torrente aceitoso.
El toro cae en el ruedo
y en la grada se alza un coro.
Digno enemigo atezado
con un bidente de oro.
Torero galapagueño
poeta de tronco hondo.
En la plaza de Linares
escribió versos gloriosos
a las cinco de la tarde.

Manolete lo vio todo.

lunes, 27 de agosto de 2007

JEOPARDY

ANTENA 3 estrena HOY, JEOPARDY, un formato de concurso quiz show que presentará Carlos Sobera de lunes a viernes, a partir de las 20:15 horas. JEOPARDY, producido para la cadena por Martingala, llega a España avalado por el éxito cosechado en 42 países de todo el mundo. En Europa ha sido un éxito en Suecia, Polonia, Alemania, Dinamarca y Rusia. Desde su estreno, en 1964, ha recibido 27 Premios Emmys y más de 40 nominaciones en distintas categorías, lo que le convierte en el concurso más premiado de la televisión mundial. En Estados Unidos es el concurso de preguntas líder, superando a todos los demás programas similares según los datos de Nielsen. Además, es el segundo programa en número de espectadores en sindicación, sintonizado diariamente por 14 millones de espectadores y actualmente llega al 98,76% de los hogares de Estados Unidos, a través de 199 estaciones de televisión. JEOPARDY, producción de Columbia Tristar Television (una división de Sony Pictures Entertainment), se une a partir de ahora a los concursos más importantes del mercado televisivo mundial que emite ANTENA 3: ¿QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO?, LA RULETA DE LA SUERTE, 1 CONTRA CIEN y EL DESTAPE.


La mecánica del concurso:
JEOPARDY es un quiz show en el que tres concursantes compiten por un premio en metálico y enfrentados a un gran panel de 30 monitores de televisión. El concurso gira en torno a una serie de cuestiones basadas en diversas materias tales como historia, literatura, cultura, ciencia... Para acertar cada cuestión, los concursantes tienen que formular la pregunta correcta que debe corresponder a la respuesta que aparece en la pantalla elegida por el concursante.


Y LO MEJOR ES QUE PARTICIPA HÉCTOR!!!!!!!!!

NO OS LO PERDÁIS.
Información extraída de http://www.antena3tv.com/

viernes, 24 de agosto de 2007

Egipto, día 2 (segunda parte)

El calor nos acompañó hasta La Esfinge.

La vista de todo el conjunto es grandiosa.

A nuestro alrededor, los niños vendedores de escarabajos y de pañuelos estilo saudita colaban sus escuálidos brazos entre la verja destartalada al grito de: un Euro, un Euro. Grito que se convertiría en la letra machacona de la canción de nuestro verano particular.

La policía turística con sus camellos desdentados echando a jóvenes que se acercaban a lomos de jamelgos escuálidos.

Vendedores de agua fría y de sombreros hablando mil idiomas y analizando nuestra fisonomía sudorosa para caernos simpáticos con frases como: hola Pantoja o viva España.

Y La Esfinge, con su mirada ausente y altiva y su nariz amputada, como un perro enorme y apacible que observa, sin inmutarse, tumbado al sol, cómo continúan con su vida los insectos del jardín.

Después, un té frío en una tienda de papiros, con una breve clase sobre su fabricación. Y un vendedor al que tratábamos de dar esquinazo, pegado a nuestro cogote recorriendo la tienda, por la que íbamos buscando las rejillas del aire acondicionado.

Mientras el muecín llamaba a la oración, montábamos en la furgoneta rumbo a Memfis y a la necrópolis de Sakkara por una carretera imposible llena de coches y carros en sentido contrario, paralela a un ramal infectado del Nilo, donde los niños se bañaban ajenos a la basura y a los cadáveres del ganado ya inservible.

El río, sucio; el valle, fértil; los pueblos, destartalados; más allá, el desierto.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Egipto, día 2 (primera parte)

A diferencia de la ciudad de El Cairo, en la meseta de Gizeh sopla un viento caliente y engañoso y pronto se siente el calor con toda su fuerza.

Aunque parezca un tópico, cuando uno se coloca junto a la pirámide de Keops –la única de las maravillas de mundo antiguo que aún se encuentra en pie- se siente una hormiga. Una hormiga que forma parte de un desenfrenado hormiguero de autobuses, camellos, policía turística, taxis, visitantes a pie, flashes y vendedores ambulantes.

Desde la terraza del hotel parece como si El Cairo, su contaminación, su prisa y su dejadez fuera a terminar engullendo las pirámides pero, una vez a su lado, cuesta trabajo pensar que, si los siglos y la arena no han podido, algo pueda engullirlas.

Son construcciones tan descomunales que el propio Napoleón afirmó que con las piedras de las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos habría material suficiente para construir una muralla de tres metros que rodeara toda Francia.

A pesar de que nos recomendaron no hacerlo, porque no hay absolutamente nada, entramos al interior de la pirámide de Kefrén.

La sensación es claustrofóbica e insoportable por el calor y la humedad.

Primero hay una pendiente bastante pronunciada que se hace con mucha ilusión a pesar de lo estrecho del camino, hasta que se llega a una especie de descansillo de donde parte otra rampa ascendente que se hace ya con la ropa empapada en sudor y una gran sensación de agobio.
Todo el mundo bromeaba con la escena de Indiana Jones en la que huyen de una piedra enorme.

La verdad es que hubiera sido el colmo.

En la cámara del sarcófago, nada.

Sólo la satisfacción de haber llegado al corazón de la pirámide.

Para salir a la calle hay que desandar el camino y el calor y el sudor son tan terribles que la sensación, una vez fuera, es de frescura.

Allí, en la puerta, con la lengua fuera y la ropa pegada, un vendedor quiso divertirnos con el mito de negociar con Héctor mi cambio por unos cuantos camellos.

Estaba tan agotada y sudorosa que con un hamster hubiera sido suficiente.

martes, 21 de agosto de 2007

Egipto, día 1.

El Cairo es la tercera ciudad más poblada del mundo.

Tiene 18.000.000 de habitantes por la noche y unos 21.000.000 por la mañana y todos conducen a toda velocidad y hacia todas las direcciones.



Una vez oí a Michael Palin, uno de los actores de Monty Python, cuando llegaba a Alejandría con su serie de viajes La vuelta al mundo en 80 días, que tenía la sensación de que los coches egipcios llevaban el claxon conectado al acelerador.

No exageró nada.

El Cairo es una ciudad de ciudades. Como las muñecas rusas.

La primera sensación que me llevé desde el taxi, de camino hacia el hotel en Ghiza, fue el contraste entre la zona de Heliópolis, donde vive la crème de la crème de la ciudad y Qarafa, o la Ciudad de los muertos: cementerio musulmán cuyos mausoleos están habitados por familias de escasos recursos.
Es sorprendente ver asomar una parabólica de un panteón funerario.



Egipto siempre tan acostumbrado a convivir con la muerte.

Los minaretes de las mezquitas se mezclan con edificios de ladrillo a medio terminar y deslumbran por su decoración de luces de neón con un verde luminoso casi obsceno.



Desde la habitación del hotel puedo adivinar la punta de la pirámide de Keops detrás de unos edificios de rascacielos.


Bajo la ventana, un pequeño ramal del Nilo lleno de escombros, de ovejas muertas y de plásticos flotando.

En la piscina, familias musulmanas adineradas celebran una boda con sus mejores galas.

Suena desafinado y altísimo un órgano electrónico intentando modernizar la música tradicional árabe y resulta ensordecedor.

Una mujer madura y entrada en carnes atraviesa la puerta del hall del hotel luciendo un chador negro con un enorme tigre bordado con lentejuelas.

El polvo y la contaminación del aire me producen desasosiego y algo de asma.

Las sirenas de los coches siguen sonando sin cesar.

Recuerdan a las atracciones de la feria.

Da igual que el coche sea de lujo o que se trate de un Supermirafiori de hace veinticinco años.

Todos compiten por llevar el sonido más original.

Un camión pita con la música de El Padrino y no doy crédito.

El aire acondicionado está a tres grados bajo cero.

Trato de dormir entre tanto ruido.

Al día siguiente me levantaré a las 6 de la mañana.

sábado, 18 de agosto de 2007

Otra vez en casa!

Agotada.
Con las maletas sin deshacer.
Con la regla (hoy soy impura, verdad, Mudi, majo?)
Con la maldición de Tutankamon que, por suerte, sólo ha empezado a ser efectiva al volver a casa.
Con las uñas de los pies a medio despintar como un mini uniforme del Logroñés.
Con un picotazo de mosquito que me lleva durando una semana (y lo que te rondaré morena!).
Con algo más de conocimiento sobre una civilización impresionante.
Con amigos nuevos y con algo de arena aún entre la ropa.
Agotada, digo, pero satisfecha.
Ya lo creo.

lunes, 6 de agosto de 2007

Vuelvo (paréntesis)

Vuelvo, y me agarro a este tronco a la deriva, a este intermedio de viajes.

Y abro el buzón y lo encuentro repleto de facturas, y abro el correo electrónico y leo sesenta y seis mensajes.

Después revisito algunos blogs y muchos me hacen sonreír porque compruebo que la gente sigue creando, avanzando y también vuelvo a recordar que me conmueven los bloggers que se responden a sí mismos con la misma fuerza con la que me compadezco de un transeúnte con mirada de loco que habla solo por la calle.

Vuelvo, digo, y la casa huele a madera, como si no fuera la mía, como si fuéramos intrusos y entrar a este lugar de persianas bajadas fuera una habitación más de otro hotel.

El frigorífico como único lugar iluminado, deslumbrante y vacío.

El ordenador al que no he echado de menos, cerrado a cal y canto, informándonos de que hemos ganado nuestra primera subasta en Ebay.

Ahí estamos, cayendo en las redes de todo aquello que nos pasa por delante, como un banco de peces bobos.

Hoy he vuelto a casa, pero también he vuelto a Granada.

Después de ocho años.

Tan igual y tan distinta, como yo misma.

Leía esto mismo en Calderería Nueva en una baldosa con caligrafía árabe:

no vemos las cosas como son, sino como somos.

Así de simple y así de complicado.

Por eso, entonces Granada me daba miedo aunque me abrió las ventanas del mundo.

Yo era un proyecto de mujer agazapada en una habitación oscura a la que la luz del día le hacía daño en las retinas.

Pero pronto me acostumbré al sol.

Ahora la ciudad me ha parecido más ordenada y diferente siendo la misma.

Han limpiado la estatua del Chorrohumo y la del morito de la entrada a Realejo y están arreglando la fachada de la Corrala de Santiago.


Han desaparecido algunas teterías, han abierto otras nuevas.

Todo fluye con otro orden ahora.

Sin embargo, volví a llorar en Sacromonte.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...