En enero recuerdo el tequila con Coronita, el Ay, que dolor de Los Chunguitos en mi coche por la calle Sagasta con Kb, Carmen y contigo después de ver el concierto del Cuarto Verde en el Latinos.
Recuerdo la contractura en el cuello la semana siguiente, la llorera que me dio y lo inútil que me sentía.
Ahora lo pienso y me parto de risa.
Febrero fue tan corto que ni me acuerdo. ¿Ha habido febrero este año?
En marzo hubo una petición literaria importante y un deseo curioso de ese pedidor de ponerme cara cantando.
En abril regresé a París (x3), hice el viaje más apocalíptico de mi vida a Madrid el fin de semana de mi 31 cumpleaños, en un autobús de Yanguas con un GPS del Todo a 100 con Bon Jovi a tope en el casete de la conductora, con humo psicotrópico, con intento de entrada en un túnel más pequeño que el techo del vehículo, con la policía escoltándonos por las calles, con Pastís y Alaska y carreras por el metro hasta Lazebracoja y La Casa de los Jacintos con un final de Terror Drag divertidísimo. En abril, unos tipos que me robaban ese mes desde los doce años me lo devolvieron con creces.
Abro este humilde blog.
¿Será la magia de la música o la magia de mi mes?
¿Qué narices hice yo en mayo? Es un secreto que sólo Galileo conoce...Y mis amigos.
Junio llegó con propuesta de David de hacer una revista sobre música. Respuesta de sí quiero por mi parte. Miles de emails, casi un bombardeo.
Abro el blog.
Viaje a Madrid, Lavapiés, Feria del Libro, magia clásica y cerveza post-rastro al sol en la Cava Baja.
Visita de Nacho para presentar Tripulantes y bacanal de rigor por la calle Mayor y aledaños.
Julio es siempre un mes de mucho trabajo, así que, para no variar, currando sin piedad hasta la sorpresa de la última semana donde me hicieron el mejor Revuelto que me he tomado en mi vida (GRACIAS!!!!).
Agosto llenó mi depósito de gasolina y bajé a reencontrarme con Granada, a abrazar a mis amigos a Almería, a decir que (por fin!) no odio el gazpacho (gracias al bar de carretera de Alcaudete donde preparan el mejor del mundo), sufrí un golpe de calor en Córdoba, y subida hasta Zarautz al fresco! (Yehaaa, Fuera con los pájaros, hombre, las ratas del aire). No he podido evitarlo, estoy poseída por Muchachada Nui.
Viaje a Egipto y vuelta al cole.
Septiembre vino raro, raro, raro en plan Papuchi (Q.E.P.D) y se me derrumbaron muchas torres a mi alrededor. No importa, porque siempre me gustó vivir a piso llano.
Octubre con una vuelta al “siempre pasa lo que tiene que pasar” y ánimo inquieto.
Noviembre me llevó a Asturias y me trajo proyectos hermosos de la mano de amigos hermosos.
Diciembre y su niebla ha terminado de derrumbar una de las pocas torres que quedaban en pie. Aún siento la onda expansiva pero ahí están los brazos de los amigos sujetando el tambaleo y ahí están tus brazos, mes a mes, siempre conmigo.
¡A por otro añito!
Merry Christmas
Hace 10 horas







