viernes, 28 de diciembre de 2007

En enero recuerdo el tequila con Coronita, el Ay, que dolor de Los Chunguitos en mi coche por la calle Sagasta con Kb, Carmen y contigo después de ver el concierto del Cuarto Verde en el Latinos.
Recuerdo la contractura en el cuello la semana siguiente, la llorera que me dio y lo inútil que me sentía.
Ahora lo pienso y me parto de risa.
Febrero fue tan corto que ni me acuerdo. ¿Ha habido febrero este año?
En marzo hubo una petición literaria importante y un deseo curioso de ese pedidor de ponerme cara cantando.
En abril regresé a París (x3), hice el viaje más apocalíptico de mi vida a Madrid el fin de semana de mi 31 cumpleaños, en un autobús de Yanguas con un GPS del Todo a 100 con Bon Jovi a tope en el casete de la conductora, con humo psicotrópico, con intento de entrada en un túnel más pequeño que el techo del vehículo, con la policía escoltándonos por las calles, con Pastís y Alaska y carreras por el metro hasta Lazebracoja y La Casa de los Jacintos con un final de Terror Drag divertidísimo. En abril, unos tipos que me robaban ese mes desde los doce años me lo devolvieron con creces.
Abro este humilde blog.
¿Será la magia de la música o la magia de mi mes?
¿Qué narices hice yo en mayo? Es un secreto que sólo Galileo conoce...Y mis amigos.
Junio llegó con propuesta de David de hacer una revista sobre música. Respuesta de sí quiero por mi parte. Miles de emails, casi un bombardeo.
Abro el blog.
Viaje a Madrid, Lavapiés, Feria del Libro, magia clásica y cerveza post-rastro al sol en la Cava Baja.
Visita de Nacho para presentar Tripulantes y bacanal de rigor por la calle Mayor y aledaños.
Julio es siempre un mes de mucho trabajo, así que, para no variar, currando sin piedad hasta la sorpresa de la última semana donde me hicieron el mejor Revuelto que me he tomado en mi vida (GRACIAS!!!!).
Agosto llenó mi depósito de gasolina y bajé a reencontrarme con Granada, a abrazar a mis amigos a Almería, a decir que (por fin!) no odio el gazpacho (gracias al bar de carretera de Alcaudete donde preparan el mejor del mundo), sufrí un golpe de calor en Córdoba, y subida hasta Zarautz al fresco! (Yehaaa, Fuera con los pájaros, hombre, las ratas del aire). No he podido evitarlo, estoy poseída por Muchachada Nui.
Viaje a Egipto y vuelta al cole.
Septiembre vino raro, raro, raro en plan Papuchi (Q.E.P.D) y se me derrumbaron muchas torres a mi alrededor. No importa, porque siempre me gustó vivir a piso llano.
Octubre con una vuelta al “siempre pasa lo que tiene que pasar” y ánimo inquieto.
Noviembre me llevó a Asturias y me trajo proyectos hermosos de la mano de amigos hermosos.
Diciembre y su niebla ha terminado de derrumbar una de las pocas torres que quedaban en pie. Aún siento la onda expansiva pero ahí están los brazos de los amigos sujetando el tambaleo y ahí están tus brazos, mes a mes, siempre conmigo.
¡A por otro añito!

martes, 25 de diciembre de 2007

Los padres de Luis llevaban juntos desde los dieciséis y se casaron con veinte años. Luis vino con ellos en la barriga de su madre del viaje de novios a Canarias.
No sabían muy bien como tratar a un niño, ni sabían tampoco cómo llevar la convivencia en pareja y ni siquiera qué querían para sí mismos.
La madre de Luis dejó de trabajar para cuidarle, el padre trabajaba en tres sitios distintos.
Cuando Luis empezó la escuela, le dieron un hermanito.
Los educaron básicamente con el "cállate niño", "eso no se toca", "eso no se dice", "eso no se hace", la bofetada, el grito histérico, el zapatillazo en el culo y el "cuando seas padre comerás huevos", como a la mayoría de sus compañeros de curso.
En la adolescencia, Luis y su hermano fueron unos chavales pelín rebotados, pero no se salieron demasiado de madre y consiguieron acabar una carrera que a sus padres les pareció un poco inservible.
El padre de Luis los puso a trabajar con veintiún años en el taller mecánico de un viejo conocido, porque los libros están muy bien, pero la vida es la vida y había que trabajar duro.
Los padres de Luis tenían ya unos ahorrillos a base de tantos años trabajando y se compraron un piso a modo de inversión.
Les costó 15.000.000 millones de las antiguas pesetas y lo vendieron, poco después, por el doble a una parejita de recién casados.
Los padres de Luis hicieron un viajecito al Caribe y el resto lo pusieron a plazo fijo en el banco.
A los cuatro años de aquello, Luis se sintió mayor y quiso comprarse un piso.
Desechó la opción del alquiler por no oír constantemente a sus padres llamarle tonto por tirar el dinero en algo que no iba a ser nunca suyo.
Pero ganaba 900 euros y en los bancos nadie le concedía la hipoteca de 180.000 euros que necesitaba.
Su padre le decía que la vida era eso, que se buscara un trabajo para cuando saliera del taller y Luis se puso a trabajar de camarero los fines de semana.
Así consiguió que le concedieran la hipoteca, pero no podía dejar la casa de sus padres hasta que no reformara totalmente la vivienda y los gastos mensuales fijos fueran mínimos.
Luis cumplió los veintiocho y seguía en casa de sus padres escuchando cada día, a la hora de comer, monsergas como “yo a tu edad ya tenía dos hijos”, “ahora no os vais de casa porque las madres os miman demasiado y os han vuelto inútiles” “la juventud de ahora lo que tiene es mucho vicio” “quién te va a aguantar a ti”...
Por la tarde, después de la comida, el padre de Luis jugaba la partida en el bar del barrio, mientras se regodeaba con sus amigos del gran negocio que había hecho con la venta del piso.
Luis está harto de ser dependiente de sus padres, pero cuando le preguntan en la calle, él siempre responde riendo que la comida de su madre es estupenda.
En el fondo, está hasta las pelotas.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Hoy es Nochebuena.
Ni el padre Berriartúa podrá determe.
Necesito colgar este video.
Hasta mi marido me lo dice:
Sonia San Román, enamorada de Satán.
Gozad, gozad, malditos.

jueves, 20 de diciembre de 2007

YULE (o solsticio de invierno)

Borrachera de luces.
Manos que adornan un árbol
de raíces recias y profundas.
Su vértice mira al cielo.
Surge tembloroso el astro rey
jaleado por voces humanas.
Hogueras lejanas
honran a un sol que nace.
Un niño aún desnudo
que no atina a calentar.
Las canciones despiden a la larga noche.
Es hora del desperece.
Nos aguarda la lumbre.
Arde el mejor cordero
entre las brasas.
El campo yermo y blanco
quiere templanza.
Huyen las tinieblas,
vuelven días lentos
a dorar nuestros tejados.
El muérdago sagrado
da paz a la casa.
El acebo rojea
una estrella de palo con cinco puntas
que enroscan y protegen
la cuna de un dios niño.
El espíritu se llena de melancolía.
Canta el gallo.
¡Volvió la luz!


¡Feliz Yule!

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Llegas a una reunión que tú creías íntima y te encuentras a todo el artisteo de la ciudad y tú, en cazadora deportiva del Decatlón, y ellos con sus crestas, su kohl perfilando la mirada, sus medallas de Viva Satán (Satán existe pero no es, Carmen dixit), sus políticos sonriéndote, una humareda que ni Londres en plena revolución industrial y tus amigos desperdigados por donde pueden o les dejan.
Saludas, con los labios pegados, tímida y pequeña, como eres tú, como has sido siempre, por más que te empeñes, por más que se empeñen, y te llevan y te traen y te presentan y mira, éste es Fulano y este otro Zutano y el de allá Perico el de los Palotes y cerveza va y cerveza viene y una croqueta minúscula flotando en tu estómago entre el lúpulo líquido pidiéndote compañía sólida, estilo jamón o derivados, y sólo ves cacahuetes y palestinos con acné y poco a poco la cosa se va despejando y os ponéis las chaquetas y os vais a un bar tranquilo y llega el bocata y un rato en el que olvidas los momentos en los que los días queman y recuerdas lo absurdo de las cosas y te tronchas y vuelves a casa cansada, con la cazadora deportiva del Decatlón apestando a humo, con las venillas de los ojos formando riachuelos granates hacia el iris y con una sonrisa que sólo se pone en la cara cuando estás con gente que vale la pena.
Y eso ya es decir mucho.

martes, 18 de diciembre de 2007

Lo único que se me ocurre hoy es mi respuesta a un 11 de acróbatas con un pequeño cambio musical.
Me noto espesita.
Será el 2007 que va pesando sobre la chepa...

- Desesperación por las vacaciones
- Ha nevado (atasco monumental. Si nos vieran en Noruega se reirían de nosotros).
- Ojalá hubiera podido volver a meterme a la cama...
- Suena y suena Mi enfermedad, de Los Rodriguez.
- Virgen de la Esperanza (patrona de Logroño) a ver si se me pega algo...
- La contabilidad me descuadra 102 € y no sé de qué soooon!!!
- Que den las 6 que den las 6 que den las 6 que den las 6...
- Nominaciones a los Goya: el orfanato no es para tanto. Viva Muchachada Nui, copón!
- Preparativos de la fiesta. Que llegue pronto el sábado, por favor...
- Esta noche me haré un té chai, porque yo lo valgo.
- Cadenas que romper. A ver si tengo huevos...


Por más que os empeñéis este año no noto la Navidad.
Podéis colgar las bombillitas en las farolas,
decorar el arbusto escuálido de la carretera de Logroño con vuestros cables luminosos
de bazar chino.
Poner una estrella absurda en una de tantas grúas que sobrevuelan nuestros tejados día tras día.
Rayarnos con el Ay, del Chiquirritín mientras compramos yogures en el súper.
Avasallarnos con anuncios de perfumes, hechos por modelos de quince años, que ponen morritos a la cámara.
Por más que os empeñéis, este diciembre sólo noto el frío.

Lala, te lo he guindao...

miércoles, 12 de diciembre de 2007


En el dialecto de la Romagna, Amarcord significa algo así como "me acuerdo de".
Eso es lo que algunos podremos hacer mañana gracias a la iniciativa de la Universidad Popular de Logroño.
Amarcord Eduardo.
La veremos contigo.
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sábado, 8 de diciembre de 2007

¿Por qué en este mundo hay que esconderse para hacer el amor pero se puede odiar a plena luz del día?
Jonh Lennon 1940-1980

In memoriam (otro más)
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jueves, 6 de diciembre de 2007

Se necesitan dos años para
aprender a hablar y sesenta
para aprender a callar.

Ernest Hemingway










Mi boca es como un buzón para cartas enormes por donde entran las moscas y forman colonias infinitas, donde mueren todos los peces y beben y beben y vuelven a beber.
Mi boca no es Juniors, es el estadio de Maracaná.
Es una bocanada de palabras que, atrapadas entre los dientes, no salen ni con hilo dental.
Mi boca es un bocadillo que saciaría a Brutus, a Obélix, a treinta luchadores de sumo y a Carpanta.
Mi boca hoy tiene una cremallera recién cosida.
A ver cuánto le dura el remiendo.
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lunes, 3 de diciembre de 2007

¡¡¡AUPA TITIN!!!

Un vaso ancho robado de algún antro en esos sábados en los que me desato.
Botella de JB sin estrenar de la cesta de navidad del año pasado, Coca Cola de dos litros del Mercadona y cuatro hielos.
En ningún bar ponen así los cubatas.
Deberían tomar nota.
También del precio.
Si estuvieras aquí nos beberíamos uno.
Como anoche.
Hoy estoy sola y me siento rara.
Quizás sean las corrientes subterráneas de las que hablábamos ayer.
Ha sido un fin de semana tranquilo y sabes que los necesitamos de vez en cuando.
Pero estoy tan descansada que sé que no conseguiré conciliar el sueño.
Ya sabes que las noches de domingo son noches de insomnio.

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