lunes, 21 de enero de 2008

Hoy he deseado que La Luna que veo llena esté llena de verdad.
Enorme y redonda como una pandereta con pecas.
Y que me colme.
La he mirado aún de día, mientras los pájaros se acostaban en los postes eléctricos que están junto a la fábrica.
Y me ha encantado seguir mirándola desde el coche, como si viniera acompañándome pegada a la ventanilla.
A veces le guiñaba un ojo y luego me he girado por si alguien me hubiera visto hacerlo.
Y he seguido con mis cosas, con un buen día a medias, con algunas sorpresas hermosas y con algún dolor amigo.
Y el dolor amigo, siempre es un dolor propio.
Y llegamos a casa, con el caos aún sobre la espalda, encendiendo pucheros, retirando trapos y con pequeños manotazos de risas, nos vamos despojando del traje de corredores de fondo y cenamos sopa caliente con los pies dentro de las zapatillas y hacemos un bizcocho de chocolate para el desayuno de mañana con la esperanza de que esta vez se nos llene del todo La Luna.

2 comentarios:

acróbatas dijo...

A mi me encantan los días de buscar la luna llena... y, como dices, que esté llena de verdad...

Estas casualidades con personitas tan lejanas y tan cercanas a la vez me parecen maravillosas e interesantísimas... Y no sé por qué estoy diciendo esto pero me apetecía muchísimo.

Un beso!

Labegue dijo...

A mi me encanta la luna :-)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...