sábado, 19 de enero de 2008

Oigo la lavadora dar vueltas en la cocina mientras reviso el correo.
Estoy en ropa de casa y entra el fresco por la ventana que he dejado abierta en la habitación.

Se cuelan por ella instintos ancestrales que uno pretende racionalizar, pero el latido de mis tripas manda señales más potentes que mi cerebro.

Ayer descubrí que la conciencia pesa cuando se te sube a los hombros y te vuelve liviano cuando haces lo que tienes que hacer aunque ahora, cuando llegues a casa, vengas diciendo que nos han tratado de tontos.
Mejor para ellos.

Tengo un amigo desde hace mucho tiempo que, de haberle conocido hace cinco minutos, no hubiera perdido ni un segundo con él. Lo mejor, es que ya no me hiere con sus frases mezquinas disfrazadas de buen rollo.

Tengo miedo de la esclavitud de los bancos pero no tengo miedo de la libertad de mis sueños.

Necesito poner otra estantería para los libros y ordenar papeles.

Mi cabeza está en orden y llena de palabras dispuestas a salir cuando se les llame.

No tengo miedo al trabajo, tengo fuerza de sobra. Sólo espero que la vida me dé suficiente salud.

Tengo verdaderos amigos que se alegran conmigo, por mí y no me juzgan. Y yo les adoro.

En mi pecho sigue sonando ese tam-tam antiguo, selvático y profundo. Al final tendré que escuchar su melodía.

La lavadora ya está centrifugando, suena vertiginosa, a punto de despegar.


8 comentarios:

kasi_siempre dijo...

Me encanta todo eso que dices ahí, esas reflexiones "de andar por casa", en zapatillas y rulos y en plan doméstico, pero tan profundas a la vez. Sobre todo esa frase: "que la conciencia pesa cuando se te sube a los hombros y te vuelve liviano cuando haces lo que tienes que hacer".
Muy bien, artista!
Besitos

Labegue dijo...

Me gustaría tener tu fuerza. Yo me quedo con lo de la esclavitud de los bancos. Uffffff


Un beso

Ana

Anónimo dijo...

Muy bonito Soni, como siempre. Yo aprovecho para decir que en mis hombros se han subido la tristeza, la humillación, el sentimiento de estar vencido, la decepción de gentes nuevas, el sentirme fuerte pero estar abatido. Hoy me he levantado con mariposas en el estomago, con sentimientos de incomprensión, injusticia, han maltratado mi ser y han jugado con mi familia, han vendido mi futuro, pero ellos no saben que lo he comprado yo.

Perdón por la tristeza, pero ya sabes que yo nunca abriré un blog y necesitaba escribir esto. Y que mejor que hacerlo en este mi pequeño rincón.

En esta casa-corazón…….Ya sabes lo que viene después.

Besos

David Grau

Justo dijo...

No sé si viene a cuento... pero me alegro de haberos conocido.

+Besos

Justo

CUCHHHI dijo...

me gustaría repetir el placer de visitarte...besos

Marian dijo...

Qué bien lo explicas todo, jodía!!

Unbesito enorme para ti (y para David Grau!)

Muá

sonia dijo...

Me gusta lo que escribes, pero esto es estupendo. Ojalá pudiera expresar tan bien lo que yo siento, y que esta vez coincide y mucho contigo.

Un besito.

Son

acróbatas dijo...

A mi me encanta el ejercicio ese de salir "de viaje" con la lavadora. La mía está en la terraza...y desde allí viajo por mis pensamientos a dónde yo quiero y a dónde ellos quieren llegar sin mi consentimiento...

Te leo con fuerza, y me gusta.

Besito.

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