martes, 5 de febrero de 2008

INBOLC

Aún quedan dulces
del Yule en las cocinas.

Salgamos a la calle,
hagamos fuego
y emborrachémonos con los vecinos.

Los animales se purifican con el humo,
vuelve la cigüeña a los tejados,
los muchachos saltan la hoguera.

Los dulces de la otra luna
nos hablan de que aún alumbra
un dios muy niño.

Crepita el fuego. Todo está en calma.

En los almendros
surgirán las yemas,
flores blancas, brotes tiernos
y miedo a una helada matutina.

Afuera hace frío, pero el espíritu
hierve y eclosiona.

Algo despierta irremediable.

1 comentario:

Labegue dijo...

Hoy hemos ido por el camino donde están los almendros, al volver del cole. Sólo hay dos, pero menudo espectáculo. Los niños con la cara de sorpresa, y yo, con una sonrisa.

Besos Soni

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