domingo, 3 de febrero de 2008

La magia del Carnaval es que todo puede suceder en una misma noche:
puedes coger un autobús urbano y encontrarte con una banda de japoneses con sus correspondientes gheisas de rostro arrozado y con un cliente tuyo que ahora lleva la cara pintada de azul porque resulta que es Papá Pitufo y, viendo la bota de vino de Héctor, le pide de beber.
Incluso, si me apuras, puedes ver a un taxista que se cruza en mitad de la carretera para que no avance el autobús en el que se estaban montando unos pobres pamplonicas intentando cometer por primera vez una mínima travesura y piensas que no puede ser cierto, que no es un taxista, que tiene que ser por narices un señor disfrazado de taxista y que toda su actuación forma parte del papel.
Entonces ves como el Dr. Zoiberg soluciona el entuerto con la diplomacia de sus crustáceas pinzas naranjas y que el autobús avanza.
Al bajar puedes encontrarte en mitad de Muro de Cervantes el punto rojo de Cuatro por el que te puedes colar en caso de necesidad.
Puede incluso ser San Fermín el 2 de febrero y que en lugar de un Miura te persigan el salvador de taxistas, Dr. Zoidberg, y una abeja Maya con el culo enorme y, en plena carrera, te puedes encontrar con amigos que son muy muy hombres el resto del año vestidos ahora de mujer viciosa que le saca obscenamente la lengua a tu marido.
En mitad de la calle puedes charlar con M.A. Barracus montado en su furgoneta del Equipo A y te puede abrir la puerta del bar un enorme vikingo con acento rumano.
Al salir, una pareja de almirantes navales juegan en la calle Mercaderes a Hundir la Flota y te dejan mirar un rato gratis.
En los bares vas dejando paso a robots de cartón y papel de regalo, a vampiros y diablesas, a enfermeras, a curas, a obispos y a monjas de todos los sexos.
En Carnaval, ves un policía y no sabes si va de coña o va a por ti; e incluso, de forma totalmente gratuita te pueden enseñar la chorra en un bar al ritmo de Paulina Rubio.
Lo malo del Carnaval es cuando se te hace de día y te mezclas por la calle con matrimonios con su perrito dando el paseo en chándal del domingo y tú aún llevas la bota de vino colgada al hombro, las ojeras hasta los tobillos y los pantalones blancos llenos de calimotxo.
Hoy, descanso dominical, pero el Carnaval no me lo quitan.

5 comentarios:

guevofrito dijo...

fijate que yo no vi a m.a. ,ni al bueno de zoiberg. pero tuviste la mala suerte de no ver al gran enjuto mojamuto en el jubera comienda bravas, me acorde de ti. el podium de mejores disfraces lo completaron un colega disfrazado de michael jackson con un enfant terrible agarrado a su cintura con la boca en la chorra(me ha sonado bien como lo has dicho, poeta) y unos que iban de bar soriano. alucina, con un cartel champi imitacion y un poster del numancia y su plancha con champis colgada del cuello y su vino y su aceite y toa la pesca. supongo que estarian patrocinados. yo tb soy procarnavalesco, pero no tan pronto joder, que menuda helada esta mañana. la cuaresma deberia tener mas 60 dias lo menos. hala

acróbatas dijo...

Pues a mi no es que me lo quiten, es que lo dejo ir, como todo ultimamente... :-(

Un beso preciosa... lo cuentas como nadie.

Anónimo dijo...

1 de enero,2 de febrero y se acabo.

Lo haceís todo a lo grande.

Besos

David Grau

Marian dijo...

Pero si es que a mí me encantaría que me gustara el carnaval, ahgggg, pero no hay manera :)

Un besote guapa!!

Íñigo San Sebastián Barja dijo...

Enjuto hubiera sido grande, cómo hemos fallado en eso!!!???? Y el soriano....

joder...

pero oiga, que emnufda estafeta más guapa hicimos en portales!

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