sábado, 1 de marzo de 2008


A veces tengo la sensación de que mi vida se parece a la figura representada en esta escena y no sé muy bien qué hacer ni cómo actuar cuando me falta la pequeña roca en la que me apoyo o la frágil muleta que me sujeta el cuerpo.

Me siento sola en mitad del campo y expuesta a las miradas horrorizadas de los paseantes ante mis oquedades.

Para mí, la piedra blanca está sola y es frágil.

Para Dalí, sin embargo, era una temible mantis religiosa que acababa de devorar al macho.

4 comentarios:

guevofrito dijo...

pues yo el otro dia te vi muy bien. y ya tenia ganas de verte por casualidad y al natural. a parte de escribir de puta madre presentaste la mar de resultona el chou. lo peor que se me hizo corto el concierto tan bien tocao(ahora me lo leere antes de dormir) y nuestra escueta conversacion. asi que sonya (las 12 y 10) besos somnolientos.

Anónimo dijo...

Yo también suelo tener a menudo esa sensación, y hoy es uno de esos días...

Besos

Justo

acróbatas dijo...

Piedras blancas solitarias y frágiles... todo eso me suena...

Labegue dijo...

Parece que se vaya a partir el palito, de un momento a otra. Estoy más cerca de ti que de Dali.

Besos

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