domingo, 4 de mayo de 2008


En 1988 en Melo, una pequeña ciudad uruguaya cercana a la frontera con Brasil, se espera la visita del Papa Juan Pablo II. Los medios de comunicación hablan de 50.000 visitantes. Sus habitantes, pobres en su mayoría, saben lo que esto significa: 50.000 peregrinos que querrán comer, beber y comprar recuerdos. Llenos de entusiasmo, más que la bendición divina, esperan conseguir una pequeña parte de felicidad material. Beto, un contrabandista de poca monta, está convencido de haber dado con el mejor negocio de todos: "el baño del Papa", donde miles de peregrinos podrán aliviarse. Para ello, debe incrementar sus arriesgados y duros viajes al otro lado de la frontera. Deja de lado su gran sueño: comprarse una motocicleta. Incluso pierde su bien más querido, su bici, con tal de hacerse con la clave de su templo de residuos y riqueza: una taza del váter. Pero está decidido a llegar a tiempo para el acontecimiento divino.

Un relato conmovedor, duro y bien contado que mezcla actores profesionales con habitantes reales de Melo.

Un Bienvenido Mr. Marshall a la uruguaya que obtuvo el Premio Horizontes Latinos en el Festival de cine de San Sebastián en 2007.


4 comentarios:

acróbatas dijo...

Tengo muchas ganas de verla!!! Si lo consigo, te cuento!

Besitos guapa!

Anónimo dijo...

Pues si para que la gente pueda comer viene el Papa bien.

Pinta bien la peli.

Besos

David Grau

Agustín S.A. dijo...

Sonia, un saludito desde Madrid. llego arrastrado por las olas de Jesús Urceloy y LF Comendador. hace algunos años una amiga de Logroño me regaló algunas publicaciones de lo que hacéis allí y me gustó mucho.

también soy hijo ilegítimo de Sabina, aunq como todo buen hijo, le he salido rana y ahora nos llevamos mal y ando criticando el monopolio que ejerce con descaro su grupo de amigos poetas Visor.

espero q todo te vaya muy bien y nos seguimos leyendo.

besos.

Sonia dijo...

Hola Agustín, bienvenido a estas playas.
Es muy bonito saber que los ecos de lo que hacemos por aquí llegan hasta Madrid y que además gusta.
En cuanto a Sabina, ¡qué decirte!No puedo evitar serle fiel.
¡Son tantos años ya!
Llámalo amor, llámalo tontería, llámalo equis...
Un fuerte abrazo y muchas gracias por tu comentario.
Seguimos en contacto.
Ah! Gracias también a David y a Vanessa, por supuesto!

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