martes, 27 de mayo de 2008

La sonrisa de las hienas



Desde este promontorio embarrado
siento vértigo
y el aliento cálido y carroño
de unas hienas encorvadas
que me sonríen
mientras me rodean.

Me reflejo en sus pupilas hondas,
cada vez más próximas,
que intentan ganarse mi confianza.

Yo también les sonrío
bajando la cerviz
y me hacen un hueco
entre su áspero pelaje.

Se fingen amistosas
pero sé que esperan la noche
para hacer de mí
una cena temprana.

Se frotan conmigo
para borrar mis olores
e impregnarme de los suyos.

Me harán creer que soy una de ellas.

Que estoy a salvo
entre sus carcajadas histéricas.

Y río.

Y ellas creen que yo creo
que soy una de las suyas.

Se les olvida
que aunque retoce con ellas
en el barro
o hieda a su perfume
duermo con un ojo abierto
y pertenezco a otra especie
aún más peligrosa:

la de las zorras.

4 comentarios:

Marian dijo...

Cuando leo cosas como esta me da hasta vergüenza escribir en mi blog, ainsss :)

Genial!

Beso

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

las zorras, si las conoceré, son hermosas pero mentirosas...

acróbatas dijo...

INCREÍBLE!!!!
De verdad, increíble...
Qué ganitas de ese recital... ;)))

Besitos grandes!

Vanessa

Pd: estos días soy yo la que está detrás de la promoción del myspace de los carabineros... y os voy tentando... a ver si caéis...jeje.

Más besos.

Justo dijo...

Qué grande es nuestra Soni!! :)

Besos

Justo

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