domingo, 6 de julio de 2008

Qué bonito puede llegar a ser un domingo cuando tienes con quien hacerlo diferente.
Ahora la insomne soy yo a pesar de las dos botellas de lambrusco.
Será que pensar en nuevos viajes no me deja relajarme del todo.
O tal vez sea el cortado con hielo.
O que es verano, la noche entra fresca por el hueco de la persiana y me apetece sentirla entre la camiseta.
O que estoy contenta y no quiero dormir por si se me olvida mañana cuando suene la alarma.
Quiero retener cinco minutos más esta lúcida sensación de estar libre de la dictadura del reloj.
Mañana volveré a ser el Conejo Blanco de la Alicia de Lewis Carroll pero esta noche, si me dejan, seguiré siendo un rato más una gata callejera y vigilante.

6 comentarios:

acróbatas dijo...

Es curioso porque justo ayer, justo a una hora en la que me sentía sola en casa porque tantos viajes hace que tengamos muchas cosas pendientes de decirnos mirándonos a los ojos, me preguntaba por qué no podía dormir, por qué tenía esa sensación de no dejar pasar un minuto de vida. Mirando fotos de hace años, pensando en los días de descanso que han de venir y los viajes encantandos que estamos pensando preparar.

Que le echo de menos, mucho, cuando viajamos tanto...

Y hoy, me encuentro, un día más, con los ojitos de Sonia mirándome, ahí, en la columna de la derecha, y pienso que me está contando esto mirándome a la cara, con ese café con hielo entre las manos... y yo le puedo contar que ayer yo también era un alma insomne, intranquila... inquieta.

Ufff, perdona el tostón, me salió seguido y no quiero ni leerlo porque lo borraría...

Besos y besos.
Vanessa

Lara dijo...

Qué hombre ese del gato...
Y qué mujer tú (y la de ahí arriba que escribe) apurando el no sueño de la vida.
A ver si la próxima que vengas a Madrid me avisas.
Un abrazo.

Justo dijo...

Un besazo para mis 'blogeras' favoritas ;)

"Y algunas veces suelo recostar, mi cabeza en el hombro de la luna..."

Anónimo dijo...

Que sensaci�n mas buena.olguita y yo ya estamos armando les vacaciones.Este a�o cerquita pero con ganas.



un besazo grande.

david Grau

Marian dijo...

Pues si es así, ¡que viva el insomnio!

Yo tengo insomnio desde que tengo uso de razón y a veces es un coñazo... pero me encanta cuando no puedo dormir por ganas de que llegue algo, por nervios (pero de los buenos).
Es una sensación maravillosa.

Muá

e. r. dijo...

hermoso poema, román.
además otras consideraciones. vino emiliano delicioso, gata callejera que también resulta apetecible. mejor. acompañado de un rico conejo blanco grillado con champiñones. estas imágenes aún no conforman el poema, creo que pudiste haber escrito cualquier cosa y aún así resultaría muy hermoso. así que lo hermoso, quizá, no sea el poema en sí por lo que refiere, o lo que insinúa, sino por el vacío que crea, un regusto de vino y vigilia, movimientos suaves, alchólico aliento de una voz que lee a lewis carrol, a quién le importa carroll?, el tono de esa vos, doblándose a cada frase alargándose más y más. en fin, buen poema. saludos

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