martes, 8 de julio de 2008

Un poema de J. M. Fonollosa



Subo las escaleras de mi casa
despacio, descontento, taciturno.
Tan sólo un pensamiento me conforta:

Las casas están llenas de frustrados.
De seres, como yo, sin aptitudes
para ser singulares en enjambres
pese a aspirar brillara su luz propia.

Y poco a poco fueron acogiéndose
a un amor, profesión, final destino
que no era el que anhelaran. Y están solos.


José María Fonollosa. Destrucción de la mañana.

4 comentarios:

Marian dijo...

Uff, tremendo y crudo, pero cierto.

Besos

NáN dijo...

Con Fonollosa me pasa algo curioso: cuando leo un libro suyo se ma cae de las manos. Se mezclan todos los poemas y, aparte de la sensación rara que me queda, dejan de ser poemas.

Pero uno solo, potente como este, a las 6:37 de la mañana, me produce un efecto devastador.

Gracias por traerlo.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Buen poema

Justo dijo...

Uff, lo que han comentado con anterioridad...

Besos

Justo

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