jueves, 29 de mayo de 2008

Mis cinco discos imprescindibles

Bien, pues Ana me ha endiñado otro meme bastante más facilito que el anterior, la verdad.

Tengo que elegir, como indico en el título, los cinco discos que me han marcado por las razones que sean.

Seguro que después de escribir este post se me ocurren cinco más pero como carta en la mesa, pesa, no lo variaré.

Allá voy:


1) Los Brincos, álbum de oro, de Los Brincos


Porque fue la banda sonora del 124 rojo de mi padre durante mi infancia. Me lo sé de pe a pa y me sigue encantando.


2) La cagaste Burt Lancaster, de Hombres G



Porque los primeros granos me salieron escuchando esta cinta no porque saliera sarpullido al escucharla, mal pensados, sino porque tenía once tiernos añitos y el tema de las hormonas pues es lo que tiene. La puse tantas veces en el radiocasete que compramos en Andorra que la esponjilla central, que era blanca, se quedó marrónoscurocasinegro (color cacafuti, para que me entendáis).


3) El hombre del traje gris, de J. Sabina


Porque me recuerda a mi tío Carlos con greñas saliendo con Amparo y recordándola mientras ella estaba en París cantando en su habitación: El desamparo y la humedad comparten colchón. Y porque con él pasé la grisura de la adolescencia, decepciones ya no tan niñas y alguna de mis primeras lloreras a escondidas (por chicos, claro!)


4) Como la cabeza al sombrero, de El último de la fila


Es el disco que no paré de escuchar el verano del año 90, cuando pasé de octavo de E.G.B a 1º de B.U.P. Recuerdo estar mirando las tormentas de verano en el pueblo mientras sonaba Dios de la lluvia y a mí misma haciendo rappel en un puente (estaba loca, lo admito) cantando Ya no danzo loco al son de los tambores...

5) Dónde están mis amigos, de Extremoduro



Porque con 18 años yo andaba rebotadilla y no había nada mejor para sacar la rabia que cantar de principio a fin este disco. A veces aún lo pongo cuando me mosqueo y me sigue gustando cantar por lo bajini eso de: Voy a dejar esta ciudad, no me pienso despedir de la gente hace ya tiempo estoy ausente...

Me acabo de dar cuenta de que soy un poco macarro-pop.

Mira, igual hasta acabo de inventar una nueva tribu.

A mi edad...

Venga, le paso el meme a Carmen, a Íñigo y a Kb.

martes, 27 de mayo de 2008

La sonrisa de las hienas



Desde este promontorio embarrado
siento vértigo
y el aliento cálido y carroño
de unas hienas encorvadas
que me sonríen
mientras me rodean.

Me reflejo en sus pupilas hondas,
cada vez más próximas,
que intentan ganarse mi confianza.

Yo también les sonrío
bajando la cerviz
y me hacen un hueco
entre su áspero pelaje.

Se fingen amistosas
pero sé que esperan la noche
para hacer de mí
una cena temprana.

Se frotan conmigo
para borrar mis olores
e impregnarme de los suyos.

Me harán creer que soy una de ellas.

Que estoy a salvo
entre sus carcajadas histéricas.

Y río.

Y ellas creen que yo creo
que soy una de las suyas.

Se les olvida
que aunque retoce con ellas
en el barro
o hieda a su perfume
duermo con un ojo abierto
y pertenezco a otra especie
aún más peligrosa:

la de las zorras.

jueves, 22 de mayo de 2008






La ira se va soplando.

Un, dos, tres.
Insufla, expulsa
como un miura
ensartado de banderillas.

Te tiemblan las manos
y los codos
y la ira sigue
agarrada a tu intestino
como una tenia larga
húmeda y voraz.

Insufla,expulsa.
Un, dos, tres.

Sigues temblando
y odias y maldices
y en las nubes ves
cráneos dibujados
y expulsas aire
mezclado con humo
y respiras oxígeno
y escribes versos amargos
para soltar la brea
de tus venas.

Uno, dos, tres.

Sería más fácil
pegarle fuego
a tu sonrisa
que seguir manteniendo
la respiración
en mi garganta
henchida de rabia.

Mi corazón
va a terminar saliendo
de las costillas.
Romperá los huesos
y la ira saldrá
por el boquete
de carne y tuétano
mientras yo
sigo intentando
controlar la respiración
por no darle una patada
a una piedra
y romper añicos,
definitivamente,
el cristal que protege
la varita que usas
cuando quieres devorarme
y me devoras.

lunes, 19 de mayo de 2008

La insoportable levedad del ser. Milan Kundera



El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero, ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.

Anoche me quedé completamente huérfana al terminar de leer el último párrafo.

Lo he devorado con insana devoción, como hacía tiempo que no disfrutaba un libro.

Tanto tiempo en el estante esperando ser abierto y, en menos de una semana, ya cerrado y devorado.

Milán Kundera, párrafo a párrafo, va ahondando en las miserias humanas con la precisión y la certeza de un cirujano hasta el punto de que nos vemos identificados no sólo con un personaje, sino con parte de todos o con todos en general.

Estupenda también la descripción que ofrece de la invasión rusa en la antigua Checoslovaquia y magistrales las reflexiones filosóficas con las que salpica toda la novela.

Y después de esto, a ver qué empiezo a leer yo esta noche porque lo tengo aún demasiado presente.

jueves, 15 de mayo de 2008

Los diseños de mi vida

Bueno, tardaba en llegar un nuevo meme.
Me lo ha pasado Ana y es de lo más complicado:
tengo que elegir, entre todos los utensilios, objetos, inventos y chismes habidos y por haber, los tres que sean los más importantes o útiles en mi vida.

¡Ay, Dios!

Media hora después y gracias a Héctor he dado con mis tres objetos:

1) In

2) ter

3) néééééééé



Y, ¿a quién le paso esto yo ahora?

Ayer encontré esta imagen en la red y, a pesar de que se han comido una hache, me parece uno de los mejores eslóganes que he visto sobre una lacra que, nunca está de más recordar, nos afecta a todos.

lunes, 12 de mayo de 2008


Esta tarde de domingo
una Luperca aldeana
amamanta a cinco cachorros
obesos e insaciables
llenos de pulgas.

Está rodeada de huesos
y de rastros de la comida del día
plagados de moscas.

Tiene las costillas marcadas
y las tetas
le cuelgan ennegrecidas
entre las patas.

Pero a Luperca
los tirones y la leche
la empujan hacia el suelo.
Hacia el lugar de La Tierra
donde se encuentran las cosas
que tienen importancia.


El río baja torrente y chocolate.
Desde el puente
da miedo su estruendo
de troncos y de piedras.

Las aulagas amarillean
las praderas altas
y vuelven los manantiales
a los agujeros secos
del verano.

Los caminos son lodo
y huella fresca
y en la tumba de mi abuelo
han crecido hierbas
y flores diminutas

que marcan el sendero.


jueves, 8 de mayo de 2008

La historia de cualquiera de nosotras. Un poema de Eva Vaz.


Mírate, mírate digna.
Si puedes.
Mírate y clava tu conciencia
en la carne,
en el currículum,
en los recuerdos que no te permites.
En la basura que te sobra.

Mírate, mírate digna.
Y calla.
O grita
sin pulmones
si ves que se te ha deformado
el espíritu
con las miserias que te comes
todos los días.
O cómo aprendiste a digerirlas
mejor que las proteínas.
Mete la cabeza en el cubo
y respira.

Mírate, mírate como puedas
si ves que los prejuicios de antes
tampoco te dejaban ser
libre
y ahora ya no son prejuicios
tus responsabilidades
y te sigue faltando el oxígeno
porque ya no tienes derecho a
gritar.

Mírate, mírate y recuerda
lo que eres,
porque cuando vuelvas a hacerlo
ya no serás lo que ves.

Pero serás más fuerte.
Y podrás soportarlo.

Para conocer más sobre esta autora visita su sitio:
http://minombre.es/evavaz/

martes, 6 de mayo de 2008

Aún con las zapatillas de la calle, un vaquero ancho, viejo y blando y la camiseta morada de Lucy in the sky with diamonds enciendo un cigarrillo y veo en el correo la forma definitiva de mi Punto de fuga entre maullidos mimosos que reclaman mis caricias.
Son las 22.08 y espero que suene el timbre para ver correr a Leo hacia la puerta porque sabe que llegas e ignoraré tu cansancio y me importará un bledo el mío y, sin que te hayas quitado la chaqueta, te enseñaré el álbum de fotos nuevo hablando sin parar y el pdf de Nacho con cara de niña con zapatos nuevos y haremos la cena y, mañana, miércoles y, algún día, los horarios serán humanos y estos ratos breves serán mayores.
Mira, ya suena el timbre, ya corre Leo.
Ya vienes.

domingo, 4 de mayo de 2008


En 1988 en Melo, una pequeña ciudad uruguaya cercana a la frontera con Brasil, se espera la visita del Papa Juan Pablo II. Los medios de comunicación hablan de 50.000 visitantes. Sus habitantes, pobres en su mayoría, saben lo que esto significa: 50.000 peregrinos que querrán comer, beber y comprar recuerdos. Llenos de entusiasmo, más que la bendición divina, esperan conseguir una pequeña parte de felicidad material. Beto, un contrabandista de poca monta, está convencido de haber dado con el mejor negocio de todos: "el baño del Papa", donde miles de peregrinos podrán aliviarse. Para ello, debe incrementar sus arriesgados y duros viajes al otro lado de la frontera. Deja de lado su gran sueño: comprarse una motocicleta. Incluso pierde su bien más querido, su bici, con tal de hacerse con la clave de su templo de residuos y riqueza: una taza del váter. Pero está decidido a llegar a tiempo para el acontecimiento divino.

Un relato conmovedor, duro y bien contado que mezcla actores profesionales con habitantes reales de Melo.

Un Bienvenido Mr. Marshall a la uruguaya que obtuvo el Premio Horizontes Latinos en el Festival de cine de San Sebastián en 2007.


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