La semana sigue agitada pero la paz intenta abrirse paso por los surcos del cuerpo a pesar de los eccemas y las llagas.
Me obsesiona el camino.
Oigo su voz llamando para que me aliste a su ejército de nómadas buscadores de respuestas.
Me guiña el ojo a través de las piedras de las casas y me susurra runas, laberintos, monigotes y patas de oca que se me tatúan sin piedad en las páginas que leo, en las banderas y en mi fe aldeana.
Me obsesiona el camino.
Oigo su voz llamando para que me aliste a su ejército de nómadas buscadores de respuestas.
Me guiña el ojo a través de las piedras de las casas y me susurra runas, laberintos, monigotes y patas de oca que se me tatúan sin piedad en las páginas que leo, en las banderas y en mi fe aldeana.


Me habla a través de la voz de un amigo cuando me dice que la renuncia ha sido buena y sueño cada noche con mi bastón de madera adornado con lunas a navaja buscando con cada paso el baño, el atardecer y la hoguera que algún día he de hacer - magullada y satisfecha - con todo lo innecesario a los pies del Ara Solis.

2 comentarios:
Que bueno Sonia,uf¡¡ muy intenso.
besos
david grau
Me obsesionaBA el camino pero ahora sólo busco la paz (a pesar de los eccemas y las llagas,si)
Precioso texto, guapa
Un besazo
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