martes, 23 de junio de 2009

Don Amando

Dice el escritor Jose Antonio Marina que de los recuerdos de nuestra infancia emerge siempre la clara figura de un maestro con quien tenemos pendiente una deuda de gratitud, así que es justo que hoy estemos aquí dándote las gracias por todos estos años de dedicación a nuestro pueblo.
Cada uno tenemos un recuerdo distinto y personal de lo que has sido para nosotros pero, puesto que se me ha pedido a mí que sea quien lo cuente, explicaré los míos.
Mis antiguos compañeros de escuela -mis amigos, entonces y ahora- dicen que tengo buena memoria y así debe de ser porque recuerdo sin problemas el día en que llegaste al patio de las escuelas viejas a recoger a tu primera clase en Villamediana que resultó ser la mía: los niños nacidos en el 76; y cómo fuimos de la mano de dos en dos y en fila hasta unas escuelas, más que nuevas, nuevísimas.
Era el otoño de 1982.
También te veo con claridad en nuestra primera adolescencia intentando explicar Historia al hatajo de sinsustancias que éramos. No contento con eso, tuviste la temeridad de llevarnos a Canarias con 13 años y algo me dice que además no te has arrepentido (¡y mira que te dimos motivos!).
Te veíamos serio pero sabíamos que detrás de tu eterno bigote había un fino sentido del humor propio de las personas inteligentes.
¡Cómo olvidar aquellos carnavales en los que, con apenas unas cejas más anchas y un puro, fuiste clase por clase exclamando a lo Groucho: ¡más madera, es la guerra!
Contigo vimos películas de Chaplin y comprendimos con ellas la parte ridícula de los dictadores y diste respuesta al quid de la cuestión cuando uno de nosotros, en la valiente ignorancia que dan los 13 ó 14 años, te preguntó para qué servía la Historia.
Tú respondiste que para nada, pero que cómo se le nota al que no la conoce.
Como diría Soren Kierkegaard, un maestro enseña más con lo que es que con lo que dice, así que más madera, muchas gracias y buena suerte.

Villamediana, 23 de junio de 2009.
Comida de fin de curso y despedida de Amando Sáenz Sáenz, Don Amando

8 comentarios:

Marian dijo...

Mi Don Amando se llamaba Doña Rosa.

:)

guevofrito dijo...

que homenaje mas chulo. tu sonia donde andas? sacando la foto? no te ubico.

Sonia dijo...

Fila de arriba, tercera por la izquierda, jersey rojo...
:P

Anónimo dijo...

Coincido con guevofrito.Un homenaje precioso.

petons

Labegue dijo...

Don Amando, doña Rosa, doña Aurora..., de bien nacido es ser agradecido, ahora que, si nos lo cuentan de niños, igual ni nos lo creemos.

Un beso guapa!

Uroboros dijo...

Hola¡¡¡ hum..Sonia te escribo por aqui por que no sé donde tengo tu dire, perdon. Ya hemos puesto tus poemas en la web que te comente, repasalos y si quieres cambiar o quitar algo me lo dices http://www.senderosiberos.es/poesia.html

Vamos a poner tu biografia, espero no te importe

Perdón de nuevo por interrumpir por aquí

Abrazos¡¡¡ Mayte

hector dijo...

hola. un comentario del segundo por la derecha de la fila de abajo:

Emocionante de verdad, Sonia. Eres la memoria viva de una generación, para bien y para mal (;-)), y además sabes como transmitirla...

Gracias.

Sonia dijo...

Jo...Gracias a ti, Héctor, por tus palabras y por la foto, que si mal no recuerdo se la pasaste tú a mi tío Toñín.
Yo la guardo como oro en paño.
Besazo

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