domingo, 7 de junio de 2009

Soneto de la sidra. Un poema de Celso Amieva



Sidra, bendita seas, ora en chorros aurinos
de las botellas saltes a vasos cristalinos,
ora a tarreñas rudas de metales cetrinos,
ora a los frescos labios de Nidia purpurinos.

Bendita sea tu espuma, cual mexar de angelinos
de dulce y rumorosa; benditos gorgorinos
que de la voz de Nidia humedecéis los trinos.
Benditas las manzanas y sus jugos divinos.

Bendita sea la sidra, pues que a la gaita dota
de vibraciones celtas y da al cantor la nota.
Bendito el ijujú que a su conjuro brota.

Bendito viaje, neña, al que al astur bebida
tu cuerpo todo sed a mi salud convida;
benditos su trayecto, su entrada y su salida.


Celso Amieva. Los poemas de Llanes.

2 comentarios:

agv dijo...

Hola Sonia.

Soy Alberto, de Guadalajara. He visto este poema en tu blog, después de haberlo visto en la calles de Llanes el mes pasado, y me he permitido ponerlo como pie de texto de una de mis fotos, que son lo mio.

Te invito a pasar por mi Salón, fotomirada.es, que, como yo digo, nunca cierra.

Muchas gracias y recibe un cariñoso saludo.

Sonia dijo...

Por supuesto que pasaré por tu "salón".
Gracias a ti por pasarte por el mío.
Un abrazo

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