Fotografía de Chema MadozHoy me han hablado de un hombre que salió a pasear dejando las ventanas de su cabaña abiertas.
Se levantó viento y, al volver, todos sus papeles estaban esparcidos por el suelo.
El hombre, cerró las ventanas, y los recogió.
También me han contado que en una isla se provocó un incendio y que sus habitantes se dedicaron a apagarlo antes de salir corriendo a buscar al culpable.
Obviedades, supongo, pero me pregunto por qué no hacemos lo mismo cuando nosotros somos la isla o la cabaña.