domingo, 24 de octubre de 2010

Deconstrucción



El cansancio me pesa:
cara de arcilla, piel de adobe.

El agua se me evapora, queda el lodo resbalando y él me da mi verdadera forma:
un falso ídolo sin magia, de ojera grave y resquebrajada.

El sol, la sequía y el aliento son arena que araña la garganta.

Pero al fin diluvia en mi ánfora de barro no cocido, me desgajo y me hago la tierra mojada que fui en el inicio de todos los inicios.

Tus dedos me moldean y vuelve la armonía antigua. Ésa que ni siquiera sé si un día tuve.
Vas uniendo mis fragmentos.
También pones flores y agua en mi círculo hueco y así me creas la ilusión de bosque.
Y no soy más que un trozo de suelo rojo empeñado en ser rama de olivo que dé sombra en la casa de mi padre.

Ilustración de Dave Mckean


2 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Si fuera Jesulín te diría:
Im-presionante

Sonia San Román dijo...

¡Qué maja!
:)
Gracias Elena.
Un abrazo

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