martes, 30 de noviembre de 2010

Viena (-4)

Cuando la política deja de estar al servicio de la polis, se urde en los despachos y los sonidos que emite son solo ecos benevolentes, eufemismofílicos y autocomplacientes me recuerda por qué yo nunca quise caer en sus redes y la amé desde la calle.

El ciudadano de pensamiento libre que es invitado a pasar debe atravesar el umbral que ampara a los gobernantes y hacerlo temblar, tranquilamente, diciendo lo que piensa mientras ve cómo van brotando las ampollas.

Consentir sería como criar setas y comerse el estiércol.

Pintura: Somewhere else de Mikhail Evstafiev

1 comentario:

antonio alfaro sánchez dijo...

joder sonia, ahi le has dao

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...