jueves, 28 de octubre de 2010

Recital-homenaje a Miguel Hernández




Leeremos:

Antonio Alfaro
Sonia San Román
Enrique Cabezón
Carmen Beltrán
Jorge Salmerón
Francesca Luisi
Iván Mendoza Marrodán
Adrián Pérez Castillo
José Luis Pérez Pastor
Íñigo San Sebastián
Mª Inmaculada Fernández Barjola
Odón Serón
Mª José Marrodán

Mañana viernes 29 de octubre · 20:30 - 21:30

¡Os esperamos!

martes, 26 de octubre de 2010


(La vigilia).

En mi frente, las siglas ONG.
En mis labios, la sonrisa adecuada.
En mi voluntad, la tuya.
En mi boca, sí bwana.
En mi buzón, naranjas de la China .

(El sueño).

Mi frente, con el pelo hacia delante, dice no.
Mis labios, con el pelo hacia delante, dicen no.
Mi voluntad, con el pelo hacia delante, dice no.
Mi boca, con el pelo hacia delante, dice no.
Y mi buzón, ardiendo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Reivindico


Reivindico mi derecho a ser contorno,

arrabal,
periferia,
tren de cercanías,
bici de hierro,
barrio bajo,
pueblo alto,
pesa gorda de la balanza,
gota que colma el vaso,
barro,
charco en mitad del camino,
calcetín con agujero,
cuerda cortada,
nudo en el pelo,
pie fuera del tiesto,
silencio,
no-sonrisa,
grito,
frontera,
video Beta,
vinilo de 45 revoluciones por minuto,
pila gastada,
botón perdido,
legaña,
circunferencia,
norte,
invierno.

Reivindico mi derecho a ser torcido.

domingo, 24 de octubre de 2010

Deconstrucción



El cansancio me pesa:
cara de arcilla, piel de adobe.

El agua se me evapora, queda el lodo resbalando y él me da mi verdadera forma:
un falso ídolo sin magia, de ojera grave y resquebrajada.

El sol, la sequía y el aliento son arena que araña la garganta.

Pero al fin diluvia en mi ánfora de barro no cocido, me desgajo y me hago la tierra mojada que fui en el inicio de todos los inicios.

Tus dedos me moldean y vuelve la armonía antigua. Ésa que ni siquiera sé si un día tuve.
Vas uniendo mis fragmentos.
También pones flores y agua en mi círculo hueco y así me creas la ilusión de bosque.
Y no soy más que un trozo de suelo rojo empeñado en ser rama de olivo que dé sombra en la casa de mi padre.

Ilustración de Dave Mckean


jueves, 21 de octubre de 2010

Un poema de Ana Pérez Cañamares

Este poema me ha dado hoy los buenos días y ha sido un regalo del poeta y rapsoda Vicent Camps.
(¡Gracias!).


Entonces ¿Tú también me ves así?
¿Tú también me ves fuerte?

Porque le echo cayena a la comida,
porque bebo como un hombre
( un hombre que bebe mucho)
porque me he horadado el cuerpo
---y el cerebro---
porque he parido a cuatro patas
como una hembra en su guarida
porqué okupé en Londres
porque he hablado en público
y he lavado y vestido a mi madre muerta
porque me he rapado el pelo
y lo he teñido de amarillo
porque he dormido sola en el monte
y he puesto a conversar
mi oscuridad con la oscuridad de fuera.

Así que tú también me ves fuerte.

Serás de los que te sorprendas
el día que me desplome;
insistirás en que nunca me viste
dar una señal de debilidad
o de abatimiento.

Te equivocarás como todos
y no podré culparte:
toda la vida llevo apoyándome
en esta fama de fuerte.
Sólo yo sé que la fama camina
sobre muletas podridas.

Poema: Ana Pérez Cañamares, La alambrada de mi boca (Baile del sol, 2007)
Fotografía: máscara de la artista plástica Mª Eugenia Scioli

viernes, 15 de octubre de 2010

Pescado, un poema de Eyra Harbar

Como sedales
aún mojados
que no niegan la huella
en que anda
su naturaleza pescadora,
el olor que desprenden
las branquias de sal
me guía al mercado.

jueves, 7 de octubre de 2010

Aquiles por su talón es Aquiles, un(a) poema (canción) de Jorge Drexler



Se es lo que se es
lo que siempre se ha sido.
Se siente lo que se siente
en el centro del centro silente
tenga o no tenga evidente sentido.

Y rara vez se es tal y como se quiere
se llora lo que se llora
uno no elige de quien se enamora
ni elige qué cosas a uno lo hieren.

Y en lo más sutil de los cuerpos sutiles
lejos de la noria de causas y efectos
se tiene el corazón que se trae por defecto
así como Aquiles, por su talón, es Aquiles.

La sed, aquella sed
la que el agua no cura.
La cruz de un presentimiento
que nos suelta hacia los cuatro vientos
con el mandamiento de buscar a oscuras.

Y en lo más sutil de los cuerpos sutiles
lejos de la noria de causas y efectos
se tiene el corazón que se trae por defecto
así como Aquiles, por su talón, es Aquiles.


Escúchala aquí
Ilustración de Dave McKean

miércoles, 6 de octubre de 2010

Estos días



Esta última semana ha sido un poco cucharilla y lo peor es que la taza de café era yo.

Ya parece que las cosas se van reposando, que he terminado de contestar a todos los correos pendientes, que me he descubierto a mí misma aceptando negativas con un aplomo inusual a mi temperamento y que he estado en mitad de un par de tempestades ajenas sin salir demasiado mal parada.

No he dejado de pensar en el post que colgó el otro día mi amigo Kb en su blog sobre Rafael Azcona y también he estado tentada, una vez más, a "quitarme" de poeta. Al menos de poeta público, de los que necesitan lectores y de los que deben demostrar a diario si lo que hacen tiene valor a gente que, probablemente, le dé lo mismo.

Estoy un poco cansada de este baile de máscaras pero soy incapaz de dedicarme a algo a medio gas.

O me tiro de cabeza o no me baño.

Así que he decidido seguir en la brecha y darme otro chapuzón sin tener muy claro hasta cuándo va a durarme el entusiasmo.

No es fácil mantenerse a flote ni avanzar a contracorriente cuando tú eres animal de secano, de tierra roja del curso bajo del Iregua, de las piedras ásperas del valle del Leza, de chuletillas, de jotas y de vino tinto.

Lo demás, como diría Azcona, ripios.
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