
Nuestras plagas de arañas y serpientes habitan, sin dolernos, la pantalla.
Las pupilas se protegen entre una cortina de dedos hasta decidir si matarlas, si sucumbir a su veneno o si crear un antídoto.
Virgilio acertó al decir que agitemos el mundo subterraneo para mover el suelo.
En el remolino, un frenesí de cabezas de muñecas viejas con brillantes ojos de alfiler.
Mi infancia y el desove se funden en la cola de un cometa de plástico amarillo y me regalan el brillo solar de una pasta de conchas tras la ola.
Pintura: Jack Vettriano, An imperfect holding.
2 comentarios:
matarlas es dolernos,
mejor mirar entre los dedos
"Sueño con serpientes, con serpientes de mar...". Silvio Rodríguez.
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