lunes, 21 de febrero de 2011

In hac lacrimarum valle

Lágrima que no se derrama pudre el ojo.

Cartel: Cream Eye Alert de Frank Shepard Fairey (Obey the Giant).

domingo, 13 de febrero de 2011

Lineas, baño, decoro.



LINEAS

La vida, inmensa tenería en la que se modelan nuestros cuerpos-libro.
Los surcos, palabras que nos acercan a los elementos perdidos:
cuero, tierra, hueso, ascua, tormenta.
Un sudario blanco lavado en el río nos protegerá de la humedad.

La piel es tierra, agua, fuego y bosque.
Es ocre terso que explosiona en color, es sudor fresco que empapa los vestidos, es sangre de vida y muerte que fecunda el vientre y la esperanza de alegría.
Cuando caminas tu cuerpo resuena como un inmenso Om.

Los trazos diagonales no logran cubrir las suaves llanuras tras los partos.
La vida se resigna y va palideciendo en un equilibrio de texturas arcillosas que aún no logran apagar el fuego.

La misma carne que engendra hijos a la tierra también la labra y la alimenta.
En el agua sagrada lavamos las ropas manchadas para que el sembrado llegue al río en un torbellino de besos polvorientos de guijarros.

Codo con codo avanzamos en círculo mostrando las marcas que nos recuerdan el destino al que estamos atadas.
Las argollas decoradas siguen siendo argollas.
La piel supura tinta. La tinta habla.
Y dice: siempre.

BAÑO

Ayúdame a despojarme del olor a cúrcuma, del olor a sudor, del olor a trabajo, del olor a humo, del olor a aceite de cacahuete, del olor a sangre, del olor a cilantro, del olor a clavo, del olor a aguas estancadas, del olor a nuez moscada y a canela.

Y yo te despojaré del olor a sándalo, del olor a incienso, del olor a orín, del olor a leche fermentada, del olor a mango y a azahar, del olor a pescado viejo, del olor a madera y a pimienta, del olor a pachuli, a sol y a naranja.

Tú y yo oleremos a piel fresca, a nosotras, sin más rastro ajeno que el agua ascendiéndonos de la piel a las nubes.

Y antes de volver a impregnarnos de nuevos olores, con nuestra nueva piel, observaremos la cúrcuma, el sudor, el trabajo, el humo, el cacahuete, la sangre, el cilantro, la nuez moscada, la canela, el sándalo, el incienso, el orín, la leche fermentada, el mango, el azahar, el pescado, la madera, la pimienta, el pachuli, el sol y la naranja mezclarse en la corriente río abajo.
Y perfumar el sol.

DECORO

Con nuestros brazos extrajimos del vientre de la tierra los metales antiguos que ayer nos conectaban con el universo y se los ofrecimos a otros para que adornaran su codicia y vanidad.
Bien nos seguirá valiendo el plástico como oráculo cósmico.

En ángulo recto, la tela y los brazaletes cobijan al brazo-rama cuyos anillos concéntricos se expanden desde el centro de la creación hasta el segundo mismo presente. Ya pasado. Éste.

El color de los saris se alza al viento como un torbellino de mariposas que migran antes del monzón en un mar de dominantes pantalones y kurtas blancas.

Los pasos cautivos arañan el suelo y lo marcan con las huellas de un deambular de siglos.

Y la ilusión del caminar liviano por la costumbre de llevar grilletes.
Sonrisas concéntricas de plata al sur del cuerpo.

Los dioses nos protegerán de nosotros mismos honrándolos en el pequeño altar de nuestro pecho.

La certeza de saberse sola entre el fervor de la multitud y observar con ansia y recelo su bullicio.

Sola, adornada por telas que son lienzos.
Sola, atada por cadenas que son joyas.
Sola, labrada por el arado de los días.

Estos textos fueron elaborados para acompañar la serie de fotografías de Benjamín Larrea Lineas, Baño, Decoro dentro de la actividad "El río Sensible" en el museo Würth La Rioja el 12 de febrero de 2011.

Imagen: detalle de una pintura hindú de Chris Mellor
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