miércoles, 8 de agosto de 2012

De cigarras y de hormigas


Dicen los chinos, con gran acierto, que si quieres que algo se lleve a cabo será mejor que lo encargues a alguien ocupado.
En esas estamos. En ocuparnos y reocuparnos y en sacar adelante todo aquello en lo que creemos.
Hay tanto por hacer y tanto que aprender que quedarse parado sería poco menos que un crimen.
Sin embargo, esta naturaleza inquieta ha venido provocando en los últimos tiempos una marea de pataletas, de suspicacias y de envidias, en definitiva, disfrazadas de superioridad moral, que puedo llegar a entender pero que, de ninguna manera, voy a justificar.
Y no hablo de una persona en concreto, sino de tres o de cuatro o de seis incluso. Muchos podéis daros por aludidos al leer esto.
No sé qué os ha pasado este año pero os ha dado por salir del armario y sentaros muy formalitos a verme pasar.
Es halagador. Sinceramente, me abrumáis. A veces me da cierto pudor e incluso miedo sentir vuestro aliento en mi nuca observando mientras creeis no ser vistos.
Supongo que lo que realmente estáis esperando es que tropiece cuanto antes para empezar a reir.
El asunto es que nunca he tenido ningún problema en tropezar.
Lo bueno de vivir a poca distancia del suelo es que, cuando uno cae, tarda poco en levantarse.
Así que nada, muchachas y muchachos, que os dedico estas letras básicamente para contaros que sigo a lo mío a pesar de vuestras zancadillas y que tal vez algún día aprendáis que los éxitos de los demás no implican el fracaso propio.
Y además, ¿qué éxitos?
Como escribió Dolores O'Riordan people everywhere think I something better than I am.
Vamos, que me miráis con buenos ojos y que pensáis que soy mejor de lo que soy y que, cuando os sorprendéis en esa tesitura, por lo visto os escuece.
Así que, lo dicho, mientras los ocupados seamos quienes sigamos creando sueños y nos empeñemos en sacarlos adelante los ociosos seguirán culpándonos de sus fracasos y de sus miserias rellenando con odio un tiempo precioso que podrían emplear para mejorar su vida y, así de paso, dejarnos en paz.
El video del inicio es de Mercedes Sosa cantando Como la cigarra. Una maravillosa canción de Maria Elena Walsh que le va a este post que ni pintada.

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